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LA
MUJER EN LA POLITICA: REFLEXIONES EN EL DIA DE LA MUJER
TRABAJADORA |
Para nuestra desgracia existe un día de la mujer trabajadora
en el que se recuerda la realidad de seres humanos que realizan
un trabajo fuera del hogar y que además son de género femenino.
Y digo que es para nuestra desgracia porque si fuera algo
normal en nuestra sociedad, no tendríamos ninguna necesidad
de que existiera un día que nos recordara que todavía tenemos
muchas metas que alcanzar.
Y si hay un ámbito en el que todavía hay muchas barreras que
superar ese es la arena política en la que un escaso número
de mujeres realizan una labor siempre criticada y casi nunca
reconocida. Platón expulsó a las mujeres de su república por
considerarlas chismosas e indignas de ostentar la condición
de ciudadanas y, desde antiguo se ha intentado por todos los
medios alejar al género femenino de la esfera pública. Nuestro
diccionario expone claramente la diferencia de percepción:
definimos a un hombre como público si se dedica a los asuntos
generales mientras una mujer pública vende favores sexuales.
El aterrizaje de la mujer en la política es un fenómeno propio
del siglo XX en el que movimientos sufragistas consiguen algo
en el mundo occidental que todavía se les niega a mujeres
en muchos países del mundo en la actualidad: el derecho al
voto.
En el siglo XXI la situación tampoco ha variado de una forma
sustancial. Escasas mujeres optan por posicionarse políticamente
y menos aún liderar algún tipo de movimiento social bien en
el seno de alguna formación política, sindical, etc. Y aún
en este panorama tan desolador encontramos medidas, casi siempre
preconizadas por la izquierda de nuestro país en las que se
intenta forzar la presencia pública de las mujeres en el ámbito
polítcio fomentando una equiparación falsa y vacía de contenido.
Las ministras de Zapatero son criticadas en bloque mientras
los desatinos de otros ministros son minimizados dentro del
contexto general. Por otro lado, el centro derecha intenta
posicionar mujeres válidas en la esfera pública aunque huyendo
del aspaviento de la paridad. Pero, a pesar de todo lo dicho,
la mujer política relacionada con una tendencia de izquierdas
tiene aún una relativa facilidad para ejercer su autoridad
en esta esfera mientras la mujer que intenta desempeñar labores
políticas en el centro derecha recibe críticas de ambos lados.
Es todavía sencillo recopilar información sobre la etapa de
Isabel Tocino como ministra de medio ambiente y las airadas
críticas de columnistas femeninas que se enconaban en criticar
el exceso de laca de su peinado mientras paseaba por las dehesas
extremeñas sin pensar en los gases contaminantes de los aerosoles.
Esas mismas criticaban a Loyola de Palacio su aspecto descuidado
y, un elemento esencial, la virtual ausencia de laca en su
cabello. Nadie recuerda ahora en cierta prensa cateta nacional
la relevancia de la señora de Palacios en la Unión Europea
como comisaria de transporte con o sin laca.
La mujer de izquierdas, apoyada por un mundo pseudo intelectual
se ve arropada en su actuación al menos desde un punto de
vista teórico, mientras las mujeres políticas del centro derecha
de nuestro país son atacadas tanto por los sectores más tradicionales
de nuestro ruedo patrio tanto como por sus "congéneres" atrincheradas
en columnas de opinión en las que su única preocupación parece
ser el chismorreo de comadres que ellas mismas critican en
otros ámbitos.
Los estereotipos están a la orden del día: niña pija del PP,
rubia de bote... La lista puede ser interminable. Todos somos
esclavos de nuestros prejuicios, incluso las mismas mujeres.
Todos somos esclavos del chismorreo inconsciente que critica
la superfie sin analizar otras cuestiones. Hasta que una reflexión
como la arriba expuesta deje de tener sentido, tendremos que
seguir celebrando el día de la mujer trabajadora.
Mujeres miembros de
la Junta Local del Partido Popular de Porcuna
Manifiesto Día de la Mujer Trabajadora
8 de Marzo de 2006